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Torre del Homenaje

La Torre del Homenaje es un edificio de gran envergadura que tenía una función altamente defensiva y otra de tipo simbólico.  La fábrica es de mampostería, exceptuados arcos de puertas y ventanas de medio punto, que son de ladrillo, material con el que se hicieron los arcos y las bóvedas del interior. La torre, de 18,43 metros de altura, tiene tres plantas más la terraza. La inferior con dos naves paralelas –10,37 por 3,50 metros- comunicadas por un arco sencillo del muro medianero;  se cubren las dos con bóvedas de medio cañón de ladrillo. No consta la presencia de saeteras. El grueso del muro es de 2,19 metros. Al exterior la planta mide 12,21 por 13,50 metros.

• PLANTA BAJA

En esta planta hay dos salas. En la primera hemos querido dar a conocer la descripción que se recoge en algunos textos de los Libros de visitas de la Orden de Santiago durante el siglo XV.
Los visitantes se encuentran, además, en uno de los extremos de esta primera sala, con una maqueta del castillo a gran tamaño; y en el otro extremo, con un caballero que les sirve de modelo para posar y llevarse un recuerdo fotográfico.
En la sala interior accedemos a la Máquina del Tiempo, un invento muy sofisticado que nos permite regresar al pasado y conocer, participando, los diferentes períodos históricos, desde el Paleolítico hasta el Imperio Romano.

• PLANTA PRIMERA

La primera planta alberga ambientes, a modo de escenarios medievales, que representan algunos aspectos de la vida cotidiana, que pueden servir para dar una idea de cómo estaba estructurada la sociedad, si bien es imprescindible la lectura de los textos para hacerla más completa.
Hemos tratado, de una manera sucinta, de exponer algunas diferencias, similitudes e intercambios  entre las culturas musulmana y cristiana. Los textos siguientes son los que aparecen en los libros que acompañan a cada una de las escenas.

El ajedrez
El origen del ajedrez es tan antiguo como discutido, la creencia más extendida lo hace originario de la India, más concretamente en el Valle del Indo.
Fue introducido en Europa por los árabes, entre los años 700 y 900. En España se convirtió en un pasatiempo de príncipes y caballeros. Como tantos otros aspectos de la cultura árabe, acabaron por copiarlo los reyes cristianos.
En España, durante la Edad Media, se jugaba, en un principio, según el reglamento arábigo medieval, que convertía las partidas en más largas y aburridas. Pero más tarde se adoptaron los “iuegos de partido”, donde el objetivo es “tomar partido” por uno u otro bando con apuestas monetarias, lo cual hizo crecer la popularidad del juego, creándose tugurios con un equipo de intermediarios (“tablegueros”): el que alquila el material, el que lleva las cuentas de los resultados, el que retiene las apuestas y “el dueño de la tahurería”, quien tomaba a renta el permiso o licencia real para abrir el garito.

La alimentación
En Castilla el pan es el alimento más apreciado a todos los niveles sociales, hecho explicable por el papel central que ocupaba dentro del régimen alimentario de la época, aunque los principios aprehendidos de la cultura cristiana jugaron un papel nada despreciable en ello. En el mundo andalusí es el trigo el producto más importante, debido a que con él se elaboraba el tan apreciado pan, pero también las muy difundidas gachas, sopas espesas, cuscús, etc.

La música medieval
La música medieval está marcada por un carácter básicamente religioso y casi todos los trabajos realizados eran para la iglesia católica.
La música profana era difundida gracias a los juglares, transmisores de esta música popular. Los trovadores también se ocupaban de la música popular, pero ellos componían y cantaban sus propias obras. En España destaca un conjunto de melodías llamadas Cantigas de Santa María que fueron recogidas por el Rey Alfonso X el Sabio.
Durante todo el período medieval tuvo más importancia la música religiosa, a excepción del último período, en el que cobraron gran importancia las llamadas "chansons" pertenecientes a la música profana y que eran compuestas a dos o tres voces siguiendo los avances musicales logrados durante todo el período medieval.

Ciencia y cultura en Castilla
La ciencia y la cultura eran hasta el siglo XII patrimonio exclusivo del clero, que había logrado mantener un cierto nivel cultural por medio de las escuelas monásticas y episcopales, pero la limitación al campo meramente religioso y el rígido control que la jerarquía eclesiástica mantenía sobre la enseñanza, equiparada a la predicación, alejaban de estos centros a los laicos y hacía de las escuelas centros de conservación, más que de creación del saber.

La filosofía y la cultura en al-Andalus
En al-Andalus, como en el resto del mundo islámico, el estudio de la filosofía estaba mal visto por los teólogos y los clérigos, porque creían que apartaba al creyente de
la religión. A pesar de ello, los sultanes y  los intelectuales tenían gran afición a la filosofía, guardaban en sus casas traducciones árabes de obras griegas y se rodeaban de sabios con los que discutían de metafísica y de lógica en sus reuniones.
Durante siglos, el pensamiento filosófico fue desarrollado en al-Andalus por grandes pensadores musulmanes y judíos, como Avicena, Avempace o Averroes, entre otros. Sus comentarios sobre las ideas de Aristóteles y Platón serían traducidos al latín, en los siglos XII y XIII, en la Escuela de Traductores de Toledo, y conocidos así por los filósofos europeos de la Baja Edad Media y el Renacimiento.
En el mundo musulmán existe, al menos teóricamente, una cultura integrada. No separa ni en su cabeza, ni en su sentimiento, la esfera religiosa de la laica, y menos en los siglos medievales. Los valores ideales de los hombres píos o santones son los mismos que afectaban a los laicos y a la aristocracia gobernante, aunque obviamente existen diferencias, que se cifran sobre todo en la mayor importancia del ayuno y en la existencia de cierta tendencia, por ejemplo, en la alimentación, hacia un mayor consumo de productos vegetales por los ascetas u otros hombres de religión. El elemento esencial que domina las consideraciones efectuadas sobre todos los personajes es la exaltación de las virtudes del Profeta: laico y religioso, guerrero y predicador. Él es el marco de referencia obligado, el espejo en el que mirarse. No son sólo sus actos y dichos, son también los mandamientos y normativas que él, en nombre de Dios, a través de la Revelación, instituye en la tierra.
Al contrario de la Castilla bajomedieval, el peso de ambos elementos fue similar, al menos a nivel teórico.

Agricultura en al-Andalus
En los textos agrícolas andalusíes se recomienda que los huertos se emplacen, a ser posible, en lugares llanos y bajos, dado que de esta forma pueden ser regados con mayor facilidad y, al mismo tiempo, se aprovecha mejor el agua que cuando son altozanos. No obstante, a través de ciertas descripciones se trasluce que también se situaban en terrenos en declive, empleando el sistema de terrazas abancaladas. Así mismo se aconsejaba que estos huertos estuvieran cerca de las zonas urbanas, como dice Ibn Hayyay al-Isbili, para que las gentes se hagan compañía, “pues los huertos (bustan) más hermosos, recreativos y útiles son los que están más próximos”.

• PLANTA SEGUNDA

Llegamos a la sala donde habita la familia Manrique. Nuestra interpretación está basada, por una parte, en la fuerte personalidad de Rodrigo Manrique; y por otra, en el poeta Jorge Manrique, hijo del comendador.
Rodrigo Manrique nace en 1412, según la Crónica del Halconero de Juan II. Primer Conde de Paredes, hijo del Adelantado Pedro Manrique, Maestre de la Orden de Santiago, pertenece a una de las grandes familias nobles de la época, entroncada con el linaje de los Lara. Hombre de gran carácter, político intrigante y luchador incansable en la frontera y en las guerras intestinas contra las monarquías de Juan II y Enrique IV en su afán por conseguir más y más privilegios. Fue Comendador de la Orden de Santiago en la Encomienda de Segura de la Sierra durante cuarenta años. Participó en importantes enfrentamientos bélicos contra los seguidores de las monarquías cristianas y a favor del infante don Alfonso y, más tarde, de Isabel (la futura Isabel La Católica) en contra de Juana la Beltraneja, además de participar activamente en la guerra contra los musulmanes atrincherados en el reino de Granada, pero siempre defendiendo los intereses familiares.
Murió de una úlcera facial el 11 de noviembre de 1476, en Ocaña. Fue enterrado en Uclés. En su tumba puede leerse: "Aquí yace un hombre que vivo dejó su nombre”.
Su hijo Jorge lo inmortalizó en las Coplas a la muerte de su padre, una de las piezas más valiosas en la historia de la poesía española de todos los tiempos.
En las Coplas nos hemos inspirado precisamente para escenificar el diálogo entre don Rodrigo y Jorge Manrique, al que el visitante puede asistir en medio de un juego de voces, luces y sombras.

• Monólogo de Rodrigo Manrique y respuestas de Jorge Manrique y la Muerte.
(habla Rodrigo Manrique)
No podéis verme la cara porque ya pertenezco al mundo de las sombras. Si  pudierais verla comprobaríais con horror lo que hacen los perros con los cadáveres en el campo de batalla.
Así la muerte ha enviado a sus alimañas para que  escarben lentamente en mi rostro. No penséis por lo tanto en mí como en un hombre. Esto es una sombra que dejó sus ambiciones en la frontera, en esta Sierra de Segura, hace más de quinientos años.
Si triste es para un vivo perder su sombra, más triste es para una sombra no encontrar la mano que empuñó la espada y levantó la sagrada forma de sus fueros.
Ahí  tenéis escrito mi noble linaje, mis hazañas y vergüenzas. No olvidaré jamás aquellas cancioncillas burlescas que contra mí y el obispo de Sigüenza escribiera algún mal nacido poeta, esbirro sin duda de don Álvaro de Luna. Ese mal nacido Maestre, truhán y sedicioso tuvo la muerte que merecía.
En estas sierras viví la mayor parte de mis años, pensando, esforzándome, disfrutando cuanto pude de mi familia. A pesar de ser tierras tan inhóspitas aquí encontré los momentos de mayor paz y consuelo.
Con el paso de los años he ido comprobando que los muros caídos de esta fortaleza se han vuelto a levantar, que sus estancias abiertas al cielo se han cubierto con sus bóvedas, que las zarzas han dado paso a nuevas rutas y que las nieves nos visitan cada año con menos frecuencia.
Lentamente he vivido estas transformaciones, mientras mi ruina de hombre intentaba imitar el movimiento de un fantasma. En ello colaboró de manera tajante las Coplas que me dedicó mi hijo don Jorge, dándome más fama en muerte que en vida.
(habla Jorge Manrique)
¡Ay, mi señor padre! don Rodrigo Manrique de Lara, Comendador de Segura y Maestre de la Orden de Santiago, hijo legítimo de don Pedro Manrique, y doña Leonor de Castilla ¡Qué estirpe tan noble!

Cumple aquí que yo alabe apenas su  fama y valentía, sus hechos grandes y claros, la virtud con su gente, tan buen amigo de sus amigos, tan buen señor para criados y parientes y feroz enemigo de enemigos.
Sus viejas historias, que con su brazo pintó en juventud, con otras nuevas victorias las renovó en la vejez.
Por su gran habilidad y por sus méritos y ancianía bien gastada, alcanzó la dignidad de la gran Caballería de la Orden de Santiago. No dejó grandes tesoros, ni alcanzó muchas riquezas; pero en la guerra que hizo contra moros y cristianos, ganó sus fortalezas y sus villas; y en las lides que venció, cayeron muchos hombres y se perdieron muchos caballos;  y en este oficio ganó las rentas y los vasallos que le dieron.
Mucho me hubiera gustado disfrutar más de su compañía, pero sus negocios y mis empresas, ya desde muy joven, lo impidieron.


Nuestras vidas son los ríos       
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir; 
Y así,  mi buen padre, don Rodrigo Manrique,
puso la vida tantas veces por su ley al tablero
y con tanto honor sirvió la corona de su rey verdadero,
que después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la muerte a llamar
a su puerta…
( habla la Muerte)

“Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y sus halagos;
vuestro corazón de acero,           
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,                        
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama”.


• Mapa de las Batallas
En el mapa expuesto en la sala de al lado hemos colocado las batallas más importantes en las que intervino la familia Manrique, tanto contra la monarquía como contra los musulmanes. Así mismo se exponen la genealogía de la familia Manrique y unas recreaciones de  cartas, ficticias, remitidas por don Rodrigo a su hijo, procedentes del libro de Domingo Henares Cartas de don Rodrigo Manrique a su hijo don Jorge.
Batalla de Horcajón
[…] E savido los dichos moros como los christianos se trayan el dicho ganado, salieron munchos en seguimiento del dicho don Rodrigo e la gente que traya, a les tornar a quitar el dicho ganado. E llegaron en seguimiento hasta el estrecho de Ocajón que está a tres leguas de la dicha çibdad, a donde los alcanzaron, e se travó allí una grande vatalla entre los dichos moros e cristianos […].


Batalla de Huéscar
Sábado, 6 de noviembre de 1434, primera toma de la plaza de Huéscar a los moros por parte de don Rodrigo. El rey Juan II le concede la segregación del Alfoz de Alcaraz para formar el llamado Señorío de Las Cinco Villas (Villarrobledo, Balazote, Villaverde del Guadalimar, Cotillas y Villapalacios).
[…] E esomesmo, señor, vino el comendador de Veas con catorce rozines e fasta cien peones, e el alcalde de Yeste con veinte roçines e veinte peones; e de Alcaraz vinieron Gonzalo Días de Bustamante, con diez roçines y fata treinta peones, e con él Jhoan de Claramente. E de Úbeda, Diego de la Cueba con ocho roçines, e Diego Lopes de San Martín, el qual vuestra señoría desterró para Fornos, con seis roçines; e Rodrigo de Pareja con quatro roçines, e Pero Sánchez de la Calancha con catorce roçines. E del Campo de Montiel me vinieron diez roçines e sesenta peones. Vasta, señor, que por todos podían ser doscientos roçines e seiscientos peones [...].

Batalla de Olmedo
Tras la Batalla de Olmedo (1445), en la que las tropas de Juan II vencen a los grupos nobiliarios rebeldes, entre los que se encontraba la familia Manrique, aparecen las Coplas de la Panadera, seguramente financiadas por el grupo vencedor.

Por más seguro escogiera
el obispo de Sigüenza
estar, aunque con vergüenza,
junto con la cobijera.
Mas tan gran pavor cogiera
en ver fuir labradores
que a los sus paños menores
fue menester lavandera.
Don Rodrigo Manrique queda retratado de forma poco favorable en las coplas:
Con la lengua larga e parlera
y coraçón de alfeñique
el comendador Manrique
escogió bestia ligera.
Y dio tan gran corredera
fuyendo muy a deshora
que seis leguas en una hora
dexó tras sí la barrera…

• Jorge Manrique

Jorge Manrique, según las últimas argumentaciones aportadas por diversos investigadores y, sobre todo, las de Domingo Henares en su libro Cartas de don Rodrigo Manrique a su hijo don Jorge, nació en Segura de la Sierra (Jaén) en 1434. Su vida estuvo vinculada a la Orden de Santiago y a la Sierra de Segura, que durante mucho tiempo fue el feudo familiar. Fue Trece de la Orden, comendador de Montizón y capitán de la hermandad del Reino de Toledo.

Junto a su padre y su tío Gómez Manrique abrazó el partido del infante don Alfonso contra Enrique IV y tras la muerte de este, el de Isabel, al lado de quien luchó contra el Marqués de Villena, defensor de Juana la Beltraneja.

Casado con doña Guiomar de Castañeda, tuvo dos hijos, a los que llamaron Luis y Luisa.
Jorge Manrique pertenece a una familia de poetas: Diego Hurtado de Mendoza, el Marqués de Santillana, Goméz Manrique, hermano de don Rodrigo Manrique y el propio Don Rodrigo, quien nos dejó también su poesía, muy satírica. Y por fin, un poco más lejos en la descendencia el gran poeta: Garcilaso de la Vega.
Conocido especialmente por sus  Coplas a la muerte de su padre, su poesía tiene aún mucho de la poesía medieval, con claras influencias de la poesía de corte caballeresco. Es un tipo de poesía amorosa, sensual, erótica ( "Castillo de Amor", "Escala de amor"); esparzas, decires, motes, glosas:    "Porque estando él durmiendo le besó su amiga", "Diciendo qué cosa es el amor", etc. Y hubo otras coplas, más mundanas, como las dedicadas a "Una beoda que empeñó el brial en la taberna". Pero abandona la tendencia anterior latinizante, usa un lenguaje más propio de la poesía popular e inicia un nuevo camino, anunciando las formas renacentistas.
En 1479, en los últimos estertores de la guerra civil entre monarquía y nobleza, durante una escaramuza sobre el marquesado de Villena, en las cercanías del castillo de Garcimuñoz, Jorge Manrique encontró la muerte.
Los cronistas de la época, como Alonso de Palencia y Hernando del Pulgar, se ocuparon del suceso. También hablan de lo ocurrido Pedro de Baeza, capitán del marqués de Villena, el cronista Jerónimo de Zurita, pero el relato con más información está en las Relaciones de los pueblos de España, de Felipe II, si bien tenemos que tener en cuenta que son datos que fueron datos trasferidos de padres a hijos durante unos cien años.

Нет, пожав плечами, ответил Драм.

Ведь мистер "Кролиководство клетки чертежи" Болт предлагает именно это.

Драм бросил взгляд в сторону отверстия в ограде.

Они влетели в зал в облике огромных черных ворон, распространяя вокруг себя отвратительный смрад.

Теперь они лились не из-под земли, их источник находился где-то совсем рядом.

Он там бродил очень "Магнит. Природный целитель" недолго, в самый разгар грозы.